5 diciembre, 2025 7:42 pm
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Desde mi humilde lugar donde vivo Monte Quemado Santiago del Estero, me animo opinar lo  que necesitamos los argentinos  es un cambio sistémico, no reformas cosméticas. No es justo ni humano utilizar el voto del pueblo para sembrar hambre y pobreza. 

La libertad declamada por el gobierno del presidente Javier Milei  en nombre de la  democracia real, no es un sistema que represente a las mayorías, a las familias que día a día se levantan temprano para trabajar y no les alcanza  pagar sus cuentas.

Las grandes mayorías sobrevivimos exprimidos por un puñado de oligarcas  conducidos por  un gobierno de los ricos por los ricos y para los ricos, y déjenme decirlo con absoluta claridad, eso es inaceptable y el gobierno del presidente Milei, debe saber, que  el pueblo   organizado tiene las herramientas de la democracia para hacerlo entender lo que pareciera le cuesta comprender.

Miren a su alrededor, en un país proveedor de los alimentos al mundo, hoy viviendo en Democracia tenemos una sociedad donde un puñado de oligarcas se quedan con todo  lo que es de todos y las grandes mayorías de la sociedad ni justicia.

Esto no es democracia, esto no es justicia, esto no es igualdad de derechos es una verdadera vergüenza obscena e inmoral de un  gobierno que  en nombre de la  Libertad concentra la riqueza de los argentinos  en pocas manos provocando salarios estancados para millones de trabajadores y jubilados.

De financiaron la Educación Pública, la Salud Publica, suspendieron la obra pública y en lo que es una cruel salvajada  coimean despojando de los remedios y la atención médica a los discapacitados y Milei está rematando, a la luz del día y sin rendir cuenta el patrimonio público del estado.

La  política económica del gobierno Libertario significa que en la argentina  las familias de la clase trabajadora apenas sobreviven con un sueldo de hambre y pobreza. Cuando el costo de vida de la economía del gobierno Libertario según el INDEC es de (1.213.798,81) para no ser pobre un jubilado  percibe un sueldo promedio mensual de $370.000

El salario promedio de la clase trabajadora no supera  $800.000 lo que  significa, hay padres y madres  se endeudan para pagar el alquiler medicamentos, luz,  agua, servir  la comida a la mesa; mientras las corporaciones multinacionales declaran ganancias récord, millones de pesos.

 Yo pregunto, ¿qué clase de sistema económico es este? Dónde los ejecutivos de Wall Street se embolsan millones de dólares en bonos, mientras que a los jubilados con sueldos de hambre son machucados a palos por reclamar un sueldo digno,  Miley en el interior profundo de nuestra argentina  hay  niños que concurren a las escuelas descalzos y en las grandes ciudades hay familias que no pueden pagar el alquiler y duermen en las calles. 

 Todo esto ocurre y duele en un país donde desde la casa Rosada se permite que las grandes farmacéuticas fijen precios abusivos y paguen coimas a funcionarios mientras miles de personas discapacitadas no pueden costear el tratamiento que necesitan para vivir?  Hay que estar enfermo  de odio para quitarle el remedio oncológico y apurar la muerte de los enfermos de cáncer.

Si estás leyendo y escuchando la obra de este gobierno y a cualquier ser humana  debiera indignar. Miley el presidente y su banda de funcionarios venden el patrimonio nacional- hambrean al pueblo  Este  no es un gobierno con un sistema fallido, es un sistema diseñado para hambrear al pueblo debilitar y someter a la familia del trabajador y  destruir el Estado.

 El gobierno invoca la  libertad para  beneficiar a los de arriba y aplastar a los de abajo más, someter y des culturizar al pueblo. Los colonizadores hambreaban a los indígenas, y en lo más reciente los Judíos, bloqueaban el ingreso de alimentos a los Palestinos, para someterlos y dominarlos.

 Es un sistema en el que los multimillonarios financian campañas políticas, compran congresistas, influyen en leyes y luego, con una sonrisa cínica, el Presidente Milei se burla engañando que su gobierno saco de la pobreza a 10 millones de argentinos.

 No vivimos en una democracia, vivimos en un país donde la avaricia de unos pocos y el dinero ha corrompido a la Justicias y también a la política,  trasformado al Congreso de la Nación (Senado y Diputados) en dos Mercados Persas. Donde la traición al pueblo y a la Patria no tiene límites.

 Basta de un sistema que coloca las ganancias por encima de la gente. Basta de un modelo donde el gobierno y los poderosos nos dicen que no hay dinero para Escuelas, Salud Pública, para los Discapacitados, para la obra pública, Empero lo que si circulan son los cheques del ANDIS EN EL NEGOCIO DE LAS COIMAS. Garantizando de todas la operaciones el 3% para Carina.

Por un lado roban a los discapacitados y por el otro de financian  la Salud Publica un derecho humano, no es un privilegio. Sr.. Presidente, es justo   que cada hombre, cada mujer y cada niño en este país tenga acceso a atención médica universal. Si en otros países del mundo pueden hacerlo, claro que Argentina también puede.

Poner en marcha el país significa menos corrupción  y subir un sueldo digno a los jubilados, elevar  el salario mínimo a un nivel aproximado al costo de vida. Nadie que trabaje 40 horas a la semana debería vivir en la pobreza. Es justo  exigir 17 dólares la hora como base. Es injusto  que millones de trabajadores no puedan pagar el alquiler la comida,  las rentas después de tres semanas completas  de trabajo.

Si es necesario  con las armas que concede al pueblo la democracia debemos enfrentar a las grandes  corporaciones que han monopolizado todos los sectores: la agricultura, la energía, la banca, las telecomunicaciones. Estas corporaciones destruyen la competencia, ahogan a los pequeños negocios y concentran la riqueza en unos pocos bolsillos y exigirle al poder judicial que enfrente a los que nos roban.

Habría que aplicar leyes antimonopolio con todo el peso. Porque ningún país puede llamarse libre si está controlado por un puñado de gigantes económicos. Y significa que debemos proteger la seguridad social, no recortarla. Tenemos que garantizar jubilaciones dignas para los adultos mayores que trabajaron toda su vida, y podemos hacerlo fácilmente: eliminemos el techo de aportes a la seguridad social y hagamos que los multimillonarios paguen lo que les corresponde.

Debemos entender los argentinos, el cambio no vendrá de arriba, no lo traerán los cabilderos ni los dueños de Wall Street. El cambio vendrá de abajo, de millones de personas organizadas, de trabajadores en huelga, de estudiantes que exigen educación accesible, de familias que dicen basta de consumir  por  los medios de comunicación de la oligarquía argentina. Si basta de ser empobrecidos y olvidados.

      La historia de San Martin, Belgrano y otros próceres  nos enseña una lección fundamental. Nunca  nos ha regalado nada a los argentinos  siempre la hemos tenido que conquistar, los trabajadores que lucharon por las ocho horas laborales fueron reprimidos, encarcelados y asesinados y ahora nos prometen una reforma laboral con jornadas de 13 horas.

No hay que olvidar a la clase trabajadora que lucharon por sus  derechos   fueron perseguidos, ridiculizados, pero ganaron. Las comunidades  lograron avances fundamentales. Hoy las nuevas generaciones  tienen la obligación de romper el dominio de la oligarquía y construir un país donde se distribuya la riqueza con mayor equidad.  La verdadera libertad no significa sólo tener derecho a votar cada dos o cuatro años. la  verdadera Libertad del pueblo significa tener una vida digna: Acceso a salud, educación, vivienda, un salario digno.

La verdadera libertad significa que las decisiones fundamentales de nuestra sociedad no se tomen en los despachos de Wall Street, ni en los clubes de millonarios ni en los Estados Unidos, sino en nuestras comunidades, en nuestras calles, en el Congreso elegido por el pueblo y para el pueblo. Ese día llegará, utilizando las armas que nos ofrece la Democracia porque la historia siempre ha estado del lado de los pueblos  que luchan por una vida justa, digna si realmente hermano quieres vivir en  una argentina libre y soberana.