Ante la apertura de compuertas en el dique El Tunal y el aumento del caudal proveniente del río Juramento, el Estado santiagueño ha reaccionado con una movilización de recursos sin precedentes. Siguiendo las directivas del gobernador Elías Suárez y el jefe de Gabinete Víctor Araujo, se ha consolidado un frente de trabajo que prioriza la seguridad y la salud pública en el interior, asistiendo a las localidades donde el agua ha comenzado a ganar terreno.
La situación es dinámica y compleja: en parajes como Esteco, el desborde ha obligado a alojar familias en la escuela local, mientras que en Chañar Pozo se procedió al corte estratégico de la Ruta 2 para permitir que el agua escurra hacia zonas deshabitadas y así descomprimir la presión sobre los hogares.
Articulación técnica y asistencia directa
El operativo integra áreas clave para una respuesta eficiente, entendiendo que la salud social del interior depende de una acción coordinada y rápida:
- Infraestructura y vialidad: Se han dispuesto retroexcavadoras para levantar y reforzar bordos de contención que cedieron ante las lloviznas, trabajando en conjunto con las comisiones municipales de Boquerón, Villa Omar y Quebracho Coto. Estas defensas son vitales para desviar el flujo y proteger los cascos urbanos.
- Desarrollo social: Bajo la gestión del ministro Ángel Niccolai, camiones con alimentos, agua mineral, repelentes y elementos de primera necesidad llegan desde Nueva Esperanza y otros puntos estratégicos para asistir a los damnificados, garantizando que el aislamiento geográfico no se traduzca en desabastecimiento.
- Cuidado sanitario: El Ministerio de Salud despliega a sus agentes sanitarios en territorio para realizar un control permanente de las familias, garantizando medicamentos y prevención en zonas de inundación.
