18 abril, 2026 11:40 am
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La crisis en el corazón del Gobierno libertario ya no se puede ocultar. En los pasillos del poder que controla Karina Milei aseguran que Manuel Adorni está políticamente terminado y que su continuidad al frente de la Jefatura de Gabinete es insostenible. Golpeado por revelaciones sobre su patrimonio, sus vínculos con negocios estatales y el escándalo del caso $Libra, el funcionario quedó aislado y sin respaldo interno.

En Olivos ya se habla abiertamente de cambios profundos en áreas sensibles como la SIDE y la Jefatura de Gabinete. La estrategia libertaria de negar todo, denunciar “operaciones” y cerrar filas alrededor del funcionario parece haber entrado en su fase final: el silencio. Nadie lo defiende en público y en privado lo cuestionan cada vez más.

Pero lo que encendió todas las alarmas en el círculo íntimo presidencial no fue sólo el escándalo en sí, sino su impacto directo sobre la figura de Javier Milei. Según distintas encuestas conocidas esta semana, la imagen positiva del Presidente cayó a niveles preocupantes, mientras la negativa roza el 60%. En el propio karinismo lo reconocen sin rodeos: el caso Adorni está erosionando al Gobierno.

Las sospechas por el uso de aviones privados, la compra de una vivienda en un country con ingresos incompatibles con su salario declarado y versiones sobre el uso de propiedades de lujo en San Isidro terminaron de sellar su desgaste político. Dentro del oficialismo ya hablan de “más mugre” por aparecer.

Mientras tanto, en Olivos se analizan posibles reemplazantes. Entre los nombres que circulan figuran Martín Menem, Diego Santilli, Sandra Pettovello y Pilar Ramírez. Cada opción abre nuevas internas dentro del oficialismo y expone la fragilidad del armado libertario.

La eventual llegada de Pettovello, una funcionaria de extrema confianza de Milei pero con fuertes conflictos internos en su ministerio, anticipa un gabinete todavía más tensionado. En paralelo, sectores cercanos a los Menem ya se posicionan para disputar áreas clave del Gobierno si se concreta el desplazamiento.

En la Casa Rosada lo saben: cuando el poder empieza a soltar la mano, la caída es cuestión de tiempo. Y hoy Adorni parece haber entrado en esa última etapa.