16 abril, 2026 8:25 pm
reforma laboral

La cuenta oficial de ATE Monte Quemado compartió la publicación de César Garzón, Secretario de Relaciones Institucionales de la Regional Sur de la CTA Autónoma de la Capital Federal, quien señaló que el régimen de Javier Milei y su propuesta de reforma laboral: una amenaza a los derechos de los trabajadores

La reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei se presenta como un proyecto que, bajo el argumento de “modernizar” las relaciones laborales, atenta directamente contra derechos históricamente conquistados por los trabajadores.

La ampliación de las jornadas laborales a 12 horas no solo representa un retroceso en términos de calidad de vida, sino que también aumenta los riesgos para la salud física y mental de los trabajadores. Es una medida que favorece exclusivamente a los empleadores, mientras que quienes trabajan soportarán jornadas interminables.

Este mecanismo de pago, que sustituye una parte del salario en efectivo por bonos o vales de consumo, precariza la estabilidad económica de los empleados. Además, reduce la base imponible para aportes jubilatorios y otras prestaciones sociales, debilitando aún más el sistema de seguridad social.

Eliminar el pago de horas extras es una forma de legalizar el abuso. Este cambio convierte en norma lo que debería ser una excepción, dejando a los trabajadores sin compensación por esfuerzos adicionales.

Este punto pone en riesgo el derecho al descanso, que es esencial no solo para la salud de las personas, sino también para su productividad. Flexibilizar las vacaciones, en términos concretos, implica menos tiempo libre garantizado y más poder de decisión en manos del empleador.

Esta reforma no es más que una carta blanca para la precarización y explotación de los trabajadores. Con estas medidas, se debilita el poder de negociación colectiva, se despoja a los empleados de derechos básicos y se consolida un sistema laboral que prioriza los intereses empresariales por sobre el bienestar de la clase trabajadora.

Frente a este escenario, se hace imprescindible que los sindicatos, organizaciones sociales y todos los sectores comprometidos con la justicia laboral redoblen sus esfuerzos para resistir y frenar esta avanzada contra los derechos humanos fundamentales. La lucha no es solo por los derechos actuales, sino por el futuro de las próximas generaciones de trabajadores.