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Ayer anduve por el lujoso centro judicial de la ciudad de Monte Quemado, subí por las escaleras de mármol al segundo piso donde se dirimen los litigios de parejas y me encontré con un número alarmante de familias esperando la mediación de la justicia para acercar derechos en trámites de separación donde siempre son los niños los que se llevan la peor parte.
La desintegración familiar es la ruptura de los lazos afectivos y funcionales entre sus principales miembros, causada frecuentemente por problemas económicos, adicciones, conflictos de comunicación, irresponsabilidad o separaciones. Esto provoca el quiebre de roles y afecta el desarrollo emocional de sus integrantes, derivando en tensión, inestabilidad y desencuentros.
Descubrí que la pobreza es un factor estructural que destruye la estabilidad de los hogares y no son pocos los padres, jefes de familias del Departamento Copo, no tienen trabajo, o no ganan lo suficiente para asegurar los alimentos, la educación o la atención de la salud para sus hijos menores,
En el hogar ,la pareja, el reclamo, seguido de violencia y viene el abandono, la separación del matrimonio provocando la desintegración familiar y la pérdida de redes de apoyo, evidenciando en estos últimos tiempos que la miseria impide el acceso a los alimentos no solo enferma, sino también destruye al núcleo familiar.
En estos nuevos tiempos la crisis económica en la que se encuentra el país, de la que no escapa Monte Quemado, la pobreza impacta negativamente en el entorno familiar. La sectorización a través de sus componentes permite identificar los grupos de riesgo y daño en las familias de Copo.
Los factores de riesgo familiar más frecuentes fueron siempre la causa de las separaciones a violencia de género familiar, y hoy en la Argentina del presidente Javier Milei la pobreza está asociada y también es parte de la desintegración de la familia.
La separación familiar, ya sea por divorcio o crisis, provoca la ruptura de lazos con fuertes impactos psicológicos en los miembros, requiriendo la intervención judicial para proteger los derechos de menores y gestionar la responsabilidad parental, buscando el equilibrio entre la autonomía familiar y el bienestar de los hijos.
En Monte Quemado la pobreza impacta profundamente a las familias y los desencuentros familiares se multiplican y acuden a la justicia donde vemos hay un equipo de personal capacitado, humano, los que trabajan y buscan a través de medidas legales, garantizar la protección, alimentos y el contacto de los hijos con ambos progenitores.
A pesar de las dificultades que se presentan en los tiempos procesales donde por más justa la sentencia, nunca deberíamos olvidar cuando una familia se destruye, siempre los que más pierden y sufren son los niños.
