28 septiembre, 2026 7:00 pm
violencia-policial

Es una locura una locura lo que vivieron los hinchas de Boca” en Rosario hoy: “familias con sus hijos, mujeres y hombres fueron brutalmente golpeados por la policía, dejando un saldo de gente internada, lesionados y personas baleadas de goma y gaseadas.

La Policía provincial dispuso un corredor vallado sumamente estrecho en la zona de la Avenida Avellaneda (acceso a la Popular Sur). Esto provocó que miles de personas quedaran atrapadas, generando escenas de aplastamiento, asfixia y pánico ante una posible estampida colectiva.

Pasadas las 16:30 horas, las fuerzas de seguridad cerraron de forma imprevista los accesos, dejando afuera a una multitud de simpatizantes que contaban con entradas legítimas. Al verse atrapados y sin respuestas, la presión de los hinchas terminó por sobrepasar y derribar algunos retenes de vallas. La Policía respondió de manera desmedida utilizando balas de goma, gases lacrimógenos y personal de caballería para dispersar a la masa.

El desastroso embudo organizativo en los ingresos derivó en una represión desmedida con gases y balas de goma, dejando desamparados a niños y adultos con sus entradas legales en la mano. El fútbol no puede seguir siendo el escenario para el abuso de poder institucional de una policía que trata a los trabajadores y simpatizantes como criminales.o que vivieron los hinchas de Boca” en Rosario hoy: “familias con sus hijos, mujeres y hombres fueron brutalmente golpeados por la policía, dejando un saldo de gente internada, lesionados y personas baleadas de goma y gaseadas.

La Policía provincial dispuso un corredor vallado sumamente estrecho en la zona de la Avenida Avellaneda (acceso a la Popular Sur). Esto provocó que miles de personas quedaran atrapadas, generando escenas de aplastamiento, asfixia y pánico ante una posible estampida colectiva.

Pasadas las 16:30 horas, las fuerzas de seguridad cerraron de forma imprevista los accesos, dejando afuera a una multitud de simpatizantes que contaban con entradas legítimas. Al verse atrapados y sin respuestas, la presión de los hinchas terminó por sobrepasar y derribar algunos retenes de vallas. La Policía respondió de manera desmedida utilizando balas de goma, gases lacrimógenos y personal de caballería para dispersar a la masa.

El desastroso embudo organizativo en los ingresos derivó en una represión desmedida con gases y balas de goma, dejando desamparados a niños y adultos con sus entradas legales en la mano. El fútbol no puede seguir siendo el escenario para el abuso de poder institucional de una policía que trata a los trabajadores y simpatizantes como criminales.