8 octubre, 2026 8:32 am
fernando-cerimedo

El gobierno boliviano de Rodrigo Paz y la defensa de Fernando Cerimedo pusieron en marcha una campaña para instalar que el asesor de Javier Milei y alfil del gobierno de Estados Unidos en el continente fue descartado como autor intelectual de la tentativa de femicidio contra su pareja, la abogada Nadia Beller. Las fuentes oficialistas bolivianas hicieron trascender que, en una audiencia del martes, la Cámara de Apelaciones (la denominan Sala en Bolivia) concluyó que Cerimedo no mandó a los dos sicarios que le dispararon a Beller, pero que aun así se confirmó que debe seguir preso por 6 meses. Como se ve, la información es contradictoria en sí misma, porque si la Sala descartó su vínculo con el intento de femicidio, es obvio que el consultor hubiera recuperado la libertad. El único cambio que propuso la Sala es que, como a Beller trataron de matarla en Santa Cruz de la Sierra, Cerimedo debería cumplir prisión allí y no en La Paz. Pero el asesor de Milei tiene otras causas —enriquecimiento ilícito, protección de vuelos con drogas—, por lo cual está pendiente si se queda en el penal de Chonchocoro (La Paz) o pasa a la cárcel de Palmasola (Santa Cruz de la Sierra).

Las investigaciones sobre Cerimedo están virtualmente paralizadas después del golpe institucional que pusieron en marcha el presidente Paz y la DEA norteamericana. Fuerzas policiales ingresaron al Ministerio Público Fiscal encapuchadas, mientras detenían al fiscal general, Roger Mariaca, a otros 3 fiscales, un juez y a un total de 14 funcionarios. No hubo expediente judicial alguno y el gobierno boliviano alega que las detenciones se hicieron en base a información de la DEA. El tema es que tampoco existe expediente en Estados Unidos.

El ahora detenido jefe de los fiscales, Mariaca, tenía extraordinarias relaciones con el gobierno de Paz. No era, ni remotamente, un opositor. Por ejemplo, cuando cortaron rutas por el conflicto del combustible, Mariaca ordenó la detención de los líderes de las protestas, que siguen en la cárcel. Después, Mariaca hizo punta armando una mesa de diálogo, siempre en combinación con el gobierno.

Lo que dice Estados Unidos es que el narco uruguayo Sebastián Marset, preso en el país del norte, confesó, en un video grabado en febrero, que le pagaba al fiscal Mariaca por protección. Es evidente que no quisieron usar el video —grabado sin intervención judicial— hasta septiembre, cuando Mariaca vinculó a Cerimedo con el intento de matar a Beller.

Es decir que Estados Unidos salió al rescate de su hombre, el consultor de la ultraderecha, en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y otros países.

Al estar las fiscalías paralizadas por el golpe institucional, desde el 17 de agosto, día en que intentaron matar a Beller, nadie busca en serio a los dos sicarios que le dispararon. También están paralizadas las demás investigaciones, en especial el vínculo de Cerimedo con los vuelos narcos y el enriquecimiento ilícito.

En la audiencia del martes, la defensa del consultor intentó dos cosas. Cuestionar cómo lo detuvieron, que le abrieron el celular y metieron en la causa los chats incriminadores, y otras cuestiones de procedimiento. Todo fue rechazado.

También la defensa intentó voltear que había peligros si a Cerimedo lo dejaban en libertad o en prisión domiciliaria. La Sala ratificó que hay peligro de fuga, que no tiene radicación ni trabajo. Por lo tanto, se ratificó la detención preventiva.

En lo único que se planteó un cambio es en el lugar de detención. Como hay otras causas, radicadas en La Paz, un juez superior tendrá que definir en qué penal debe cumplir la prisión.

Después de la audiencia, se supone que Cerimedo no tiene más apelaciones. Pero la mano de Donald Trump, Marco Rubio y Estados Unidos suele hacer magia. De hecho, se llevaron al fiscal general Mariaca sin ningún proceso judicial y lo destituyeron sin que hubiera condena, ni siquiera en primera instancia.

Tras el golpe, se instaló una especie de estado de sitio judicial. Varios ministros informan que a Mariaca se le encontró dinero en tal o cual lugar, sin que se pueda percibir la legalidad de los procedimientos. Pocos ponen las manos en el fuego por el fiscal general, pero todos saben que lo fueron a buscar cuando avanzó contra Cerimedo.

El director del penal de Chonchocoro informó este miércoles que un preso, de los que le venden comida a los demás, ingresó a la cárcel un celular para Cerimedo. Los penitenciarios secuestraron el aparato.

Según sostiene Beller, hoy en día Cerimedo ya usa celulares en la cárcel. “Le da instrucciones a sus trolls, seguramente mueve sus billeteras virtuales y, tal vez, se contacta con los sicarios”. De hecho, nada se sabe de los sicarios, ambos colombianos, desde el ataque del 17 de agosto. Uno de ellos publicó 2 videos, el último hace un mes y medio. Pero nada indica que estén cerca de detenerlos. Parece evidente que la trama se maneja desde Washington con la complicidad de todos los gobiernos de derecha del continente.

Fuente: Página 12