26 julio, 2026 5:31 pm
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A la comunidad de Monte Quemado me dirijo con la autoridad que me confiere ser ciudadano de esta tierra. Estamos próximos al acto electoral para elegir a nuestros representantes locales. Por eso quiero hablar especialmente a la juventud, que no estuvo aquí en los inicios y que quizás desconoce parte de la historia de nuestra ciudad.

A quienes tal vez desconozcan dónde está el mayor poder que no reside solo en la figura del intendente. Está primero en nosotros, en el poder de elegir con libertad. Y después, en el Concejo Deliberante, que nos representa a todos. Por eso miremos con atención cada nombre que integra esas listas. Quienes lleguen a sus bancas deben responder éticamente al pueblo y al bien común. Son quienes sancionan las ordenanzas, interpretan las necesidades de la comunidad y proponen soluciones para que el Ejecutivo las cumpla. Es un órgano que debe controlar al gobierno local y velar por el buen funcionamiento del municipio. Pero no olvidemos que el ciudadano también tiene derecho y poder. Por ejemplo, puede presentar proyectos para la comunidad ante el Concejo Deliberante y exigir su tratamiento.

Estemos atentos a eso e involucrémonos durante todo el año, no solo en época electoral.

Es importante que se produzca un cambio, porque de lo contrario terminan adueñándose del poder. Que nuestras bancas sean ocupadas por personas nacidas aquí, hijos de esta tierra, preparadas, de conducta honorable y sin antecedentes. Sería fundamental que los candidatos presenten declaración jurada de sus bienes al ingresar y al egresar. Vemos con preocupación cómo hay quienes, tras décadas en la función pública, se jubilan con el sueldo del Estado y luego dejan el lugar a sus herederos. Quizás para “continuar las obras inconclusas”. La memoria social no olvida. ¿Quién elige a quienes integran las listas? ¿Los eligen los punteros políticos o son designados “a dedo” por el jefe? Vemos con indignación cómo, año tras año, hemos sido manejados por cadenas familiares que se han disputado el poder político. Hay memoria.

Hay revistas de escritores copeños y archivos de diarios donde podemos leer y recordar. Por un lado, tenemos la historia oficial, muchas veces escrita a conveniencia y poco objetiva. Por el otro, tenemos la memoria colectiva de la gente, que es nuestra mayor riqueza. ¿Cuántas veces los vimos enfrentarse como opositores y luego unirse para una elección, por conveniencia? ¿Conveniencia de quién? Da la casualidad que quieres se unen suelen estar en el mismo rubro como tierras, aserraderos, comercios, familias o testaferros. ¿Podemos inferior por qué? Si salimos de Monte veremos que poseen departamentos, viviendas adjudicadas, que sus hijos estudian en universidades privadas, que amigos o familiares ocupan los mejores cargos, y que algunos viajan a estadios mundialistas “representando a Monte Quemado”. ¿Qué más necesitamos saber? Hoy es fácil acceder a la información. Ya no es tan sencillo esconderse detrás de la falsa humildad o de la demagogia que usan para conmover el corazón de nuestra gente.

Quiero remarcar que los candidatos deben conocer no solo la historia y la situación económica de la gente, sino también el marco legal como la Constitución Nacional, la Constitución Provincial y la Carta Orgánica Municipal. De lo contrario, los nuevos serán presa fácil del caudillismo de siempre.

Si bien no puedo caminar, pero contraté un remis para recorrer toda la ciudad y verificar por mí mismo qué se hizo y qué se está haciendo actualmente.

Se observa que Monte Quemado ha crecido demográficamente. En educación tenemos nuevas propuestas universitarias. El fútbol y el deporte han duplicado su oferta. También hemos crecido en cultura e infraestructura. Incluso hoy existe mayor libertad para expresar lo que sentimos y pensamos, amparados por la Constitución. Pero siempre faltará más por hacer. Ese es el gran desafío. Necesitamos personas que se sigan preparando y que aprendan a caminar con la gente y para la gente. No solo en tiempo de elecciones. La política se hace desde abajo hacia arriba, no al revés. Da la sensación de que primero se sientan en el estrado y después quieren conocer o estudiar.

Repasemos la historia, miremos los cambios y reconozcamos lo que falta. Pero que el fanatismo no nos lleve a hipotecar el futuro por favores debidos o indebidos. No nos dejemos engañar por marchas, fotos o música que ostentan poder y se difunden para sumar votos. Es mejor indagar en nuestra historia, mirar hacia afuera y pensar con proyección hacia adelante. La asistencia social es una obligación del Estado, no del bolsillo de quienes dicen “ayudar”. Es necesaria, pero que no pretendan hacernos creer que sale de su propio bolsillo. Al ser funcionarios conocen el trámite, por eso lo gestionan ellos en lugar de enseñarle al ciudadano a dónde ir y cómo reclamar sus derechos. Necesitamos caminar juntos y gestionar asistencia real en salud, en educación y en seguridad.

Necesitamos garantizar derechos que nos corresponden a todos, no privilegios para un individuo en particular.

Por eso les recomiendo a la juventud que piense qué les conviene con proyección al futuro. Pregúntense cuántos de nuestros elegidos son realmente nacidos en nuestra tierra y cuántos son foráneos que llegaron y vieron la oportunidad. La historia nos llama a indagar y aprender. Nos exige ir libremente a votar, pensando en el bien común. Las elecciones son para elegir lo mejor, con conciencia, no al mejor postor. Son libres y tienen el poder de elegir con sabiduría. Esa es su mayor dignidad y la que enaltece a un pueblo. No se dejen intimidar. El voto es obligatorio, universal, libre y secreto.

Monte Quemado, Julio de 2026

Raúl E. Luna

Ex Concejal

Ex Presidente del CASM

Policía Jubilado

Carpintero