16 abril, 2026 8:07 am
carnaval corsos 2026 monte quemado

La Municipalidad de Monte Quemado, en la gestión del intendente Felipe Cisneros indiferente a las críticas  de la oposición, organizo y acompaño  a las  comparsas de los barrios  que participaron en los  corsos de carnaval  2026.

La fiesta carnestolendas, se realizaron, por la avenida 9 de julio con la masiva presencia de un público que alentó a las comparsas participantes y representantes de los distintos barrios de la ciudad Cabecera del departamento Copo.

Desde la Municipalidad expresaron que estas  festividades,  fortalecen el sentido de comunidad, preservan tradiciones, impulsan el turismo, promueven la inclusión y la diversidad y son una forma fundamental de proteger la cultura, y los  municipios entendemos siempre debiera esforzarse y actuar de custodio de las   tradiciones ancestrales, ritos, música y danzas transmitidas de generación en generación.

Cabe destacar la fiesta se realizó en dos noches donde las distintas delegaciones participantes  mostraron, una explosión de brillos, colores y al ritmo de los bombos, redoblantes y trompetas coordinando movimiento acompasados y  unificados con el ritmo de la música y cada una de las delegación participantes estuvieron integradas  por formaciones de   niños, adolescentes,  jóvenes y también algunos mayorcitos.

Los corsos en Monte Quemado no solo son fiesta y  diversión, también son espacios que muestran año tras años superación y   representan la identidad de un pueblo que fortalece al tejido social en lo que es  una fiesta.

En realidad los corsos, cuando los  vecino  para brillar con sus respectivas comparsas, convierten al espacio público en  un espacio de superación  mostrando en sus respectivas comparsas superaciones que las convierten en una verdadera expresión artística.

La organización de comparsas en los barrios es un motor de economía popular y cohesión social, involucrando a costureras, carpinteros y vecinos en la creación de trajes y carrozas. Se basa en fondos mediantes rifas, peñas y solidaridad vecinal, funcionando como una inversión afectiva y cultural que fortalece la identidad comunitaria y el trabajo local durante todo el año y a través de meses de trabajo colectivo en trajes, música y baile, moviliza a los vecinos y transforma al espacio público, en espacio de participación e integración social.