30 abril, 2026 3:56 am
cripto bro libra

Milei estafó a los suyos. El día que se celebra el amor, miles de varones jóvenes cambiaron súbitamente de humor, son fanáticos de los tecno millonarios y tienen la timba adosada a sus dispositivos. Su enojo no solo porque habían perdido dinero sino porque el presidente cripto influencer argentino les había dado un consejo para invertir que terminó en estafa.

Lágrimas de traders y una crisis en el gobierno que amerita esbozar la genealogía de una especulación financiera que tiene a los muchachos en el centro, y que va desde la creación de las bitcoins en plena crisis financiera de 2008, hasta los cursos promocionados en plena pandemia, por ejemplo el de la Profesional Traders, un instituto fundado por Jeremias Walsh y Mauricio Novelli, en donde el mismo Milei daba la materia Introducción a las inversiones -sí, el presidente que dijo no estar interiorizado de los esquemas cripto- y en donde participaba además, Agustín Laje, todos hoy en el centro del cripto escándalo.

Detrás de influencers que comparten su furia -y sus músculos- en videos virales en donde golpean paredes y rompen objetos, hay un ecosistema que promueve una masculinidad apegada al riesgo y a los cursos en donde se explica porque lo único que importa es la guita. La trama es compleja y profundamente ligada a las ideas de libertad desparramadas por el partido del gobierno.

“Siempre he tenido una mentalidad de millonario” dice Erik Finman en una entrevista “The Business of Business”. Se trata de un multimillonario de 22 años, que hizo su primera inversión en bitcoins a los 12 años. Corría el año 2011 y él agarró la ola de las cripto en pleno auge.

En 2008, durante una crisis financiera mundial, Satoshi Nakamoto firmó un artículo en donde se proponía una versión exclusivamente electrónica del efectivo. Satoshi Nakamoto, fue un pseudónimo utilizado por un grupo de personas que crearon el protocolo bitcoin y su plataforma de software (blockchain). Todo un vocabulario que en esta última semana comenzó a tornarse más cotidiano. El texto de este movimiento cripto proponía una moneda que no tuviera regulación y que pudiera ser utilizada por fuera del sistema de bancos.

Desde aquel artículo y la conformación de la primera criptomoneda (bitcoin) hasta los cripto bro, meme coins y traders transcurrió casi el mismo tiempo que a Erik le tomó convertirse en millonario. La economista Mercedes D’Alessandro pone el foco en la crisis financiera de 2008 : “En ese momento se ejecutan 11 millones de hipotecas en Estados Unidos, el Estado salva a los bancos y hay una pérdida en la bolsa de 600 mil millones de dólares. En ese contexto nacen las criptomonedas como una reacción utilizando la tecnología disponible”, explica a Las12.

Los miles de traders, criptobro o gamers que pusieron su dinero en el proyecto Viva la Libertad de $LIBRA, que según Milei estaba destinado a “incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos”, llevaban muy pocos años en el mundo mientras transcurría este proceso que señala D’Alessandro. Quedaba aún por delante el auge de las billeteras virtuales, todo el ecosistema cripto y una pandemia generadora de simbiosis entre manos y dispositivos móviles, un momento más que oportuno para el desarrollo de una especulación financiera que toma como sujetos a los varones. Desde la Promoción de Masculinidades para la Igualdad del Ministerio de Mujeres, géneros y diversidades de la Provincia de Buenos Aires, vienen trabajando la lógica de lo que llaman: “La lógica del casino como la lógica económica de la vida cotidiana”.

Desde la Dirección vienen observando que este tipo de masculinidad tienen una novedad: la especulación y el riesgo es una parte central. ¿Cuál fue el caldo de cultivo para esta generación que experimentó una crisis en el vínculo tradicional con el dinero? El feminismo fue un chivo expiatorio y muchos de estos jovenes encontraron donde alojar las decepciones provocadas por un mundo que fue cambiando no solo en lo que refiere a lo económico sino también en lo vincular. Especular con la timba fue una salida para muchos varones jóvenes.

En 2020, Novelli y Walsh llamaron a dos influencers para que promocionaran un instituto de formación de traders que haría furor entre los jóvenes con ansias de invertir en un esquema descentralizado y desregulado. Agustín Laje y Emanuel Dannan fueron los elegidos para promocionar en sus abultadas cuentas de redes sociales los cursos del Profesional Traders. Allí también daba clases Javier Milei.

Esta semana, en diálogo con diario Perfil, el influencer Emanuel Dannan dijo que él también “se comió la curva”. Hacia referencia a esos miles que frente al posteo del presidente corrieron a meterse en el proyecto $LIBRA. “Yo vi su posteo diciendo que venía una compañía del exterior a invertir en la Argentina y por supuesto que, como todos, reposteé y comenté qué lindo, qué maravilla. Confiamos en Javier, así como confiamos en la seriedad del instituto del traiding en su momento porque uno de los economistas más famosos del país daba clases ahí”. 

Para muchos jóvenes que vienen siguiendo las coordenadas para ser un buen millonario tomando cursos, el consejo del presidente fue un golpe del que muchos todavía no se recuperan.

El programa del Instituto NW Professional Traders invita a una educación financiera, que dicen, está ausente en la currícula escolar: “Ya que desde muy pequeños nos educan con asignaturas como matemáticas, literatura, educación sexual, historia, entre otras. Pero pocos institutos o escuelas brindan educación financiera”, dice el programa.

Otras características de estos jóvenes varones es su embelesamiento por los tecno millonarios, miran con adulación a los magnates que sueñan con refundar la humanidad en Marte y luchan contra el envejecimiento celular porque creen que la inmortalidad es el negocio perfecto. Michel Nieva, en su libro Ciencia Ficción Capitalista (Anagrama), propone un ensayo sobre cómo el capitalismo tecnológico impulsado por Bezos, Musk y Zuckerberg es una seductora narrativa que se ha apropiado del lenguaje de la ciencia ficción para especular con un supuesto mundo mejor: “Musk asegura con aires heroicos que su único motor para continuar acumulando dinero es invertirlo en esa epopeya especial, ya que la panacea a los problemas terrestres no provendrá de reducir la brecha entre ricos y pobres o detener la crisis socioambiental que vehiculiza el capitalismo, sino trasladar las lógicas de este sistema a otro planeta”.

“Son magnates que tienen estas tecnoutopías en donde los Estados no existen” dice Mercedes D´Allessandro, quien acaba de publicar el libro Motosierra y confusión (Sudamericana). “Silicon Valley empieza como movimiento contracultural, una especie de cultura de autonomía personal de descentralización en donde la tecnología es una forma de empoderar a individuos, con mucho rechazo a las burocracias y controles estatales. Eso era Silicon Valley, después, lamentablemente, termina justificando la desregulación y consolida el poder en manos de las grandes empresas tecnológicas. Pasan de una utopía de contracultura a un neoliberalismo digital”, explica. Las cifras resultan desbocadas, D´Alessandro ilustra con un ejemplo presente en su libro: “Un trabajador de Amazon debería trabajar 4 millones y medio de años para acumular la fortuna que tiene el dueño de la empresa, Jeff Bezos”.

¿Cuan lejos están estos jóvenes varones de sus ídolos millonarios o de influencers que ocupan cargos como el de Javier Milei? La distancia podría ser como la de la tierra a Marte, la ilusión de que la vida cotidiana es un casino es frágil y derrama por estos días lágrimas que mojan pantallas y teclados.

Fuente: Página 12