Máximo Kirchner rompió el silencio con declaraciones explosivas que sacudieron el tablero político. El líder de La Cámpora afirmó sin vueltas que la detención de Cristina Kirchner —quien cumple prisión domiciliaria por la Causa Vialidad— es una maniobra política diseñada para allanarle el camino al plan económico de Javier Milei. Según el diputado, el “sistema” necesitaba sacar de la cancha a la expresidenta porque sabían que la realidad social actual sería insoportable y que ella era la única capaz de canalizar el descontento popular para volver al poder.
En una entrevista cargada de mística, Máximo comparó la persecución a su madre con la que sufrió Juan Domingo Perón y aseguró que Cristina sigue siendo la dirigente más importante del país, incluso por encima de cualquier otro referente actual. Pero el dardo más picante no fue solo para el Gobierno, sino para la propia interna: Kirchner apuntó contra el “pejotismo” por subestimar el liderazgo de la exmandataria y pidió dejar de lado las mezquindades para volver a construir una alternativa real. “La escuchan hasta los que no la quieren porque saben que es la más capaz”, sentenció.
