19 septiembre, 2026 4:59 am
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Javier Milei tomó la determinación de militarizar la Quinta Presidencial de Olivos y que la Casa Militar sea la encargada y garante de su seguridad, de la limpieza y de las actividades domésticas en la residencia donde habita el presidente. Los uniformados ahora tienen que hacer tareas de mucamas; la alta jerarquía de las Fuerzas Armadas fue rebajada a limpiar paredes, remover telarañas, barrer y pasar el lampazo en un búnker de extrema tensión.

La humillación de los uniformes es total en las habitaciones presidenciales y en el resto del predio, donde un teniente se desempeña como el cocinero oficial. Con precisión milimétrica, capitanes y tenientes tienen la estricta responsabilidad de hacer las camas, pasar la aspiradora a las alfombras, ventilar los cuartos y lustrar meticulosamente los pasillos y muebles.

Los efectivos pasan sus jornadas lavando sábanas, cortinas y toda la mantelería del hogar. Mientras otros capitanes se ven obligados a cortar el pasto y mantener limpia la pileta de natación, una fuerte custodia armada vigila los jardines las 24 horas para blindar el aislamiento del mandatario.