18 abril, 2026 2:47 pm
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Tony Villavicencio

Las urnas han hablado en las Delicias Departamento Pellegrini, pero su mensaje más elocuente y alarmante no es el nombre de un ganador, ni el color de un partido triunfante. Es la   estruendosa negación del pueblo, cuando un periodista devenido a candidato a comisionado Municipal de un padrón superior a 1.500 electores habilitados solo obtuvo 8 (ocho) Votos.

 Desde nuestra experiencia lo adelantamos, y por aconsejar que desde el periodismo no se debiera incursionar en la política para no exponerse a una derrota electoral vergonzante. Hoy los números nos dan la razón y lo lamentamos, porque con la mejor intención lo advertimos no es ético que un periodista sea candidato a un cargo público porque crea un conflicto de interés inevitable, ya que su rol es informar a todos los ciudadanos de manera imparcial, mientras que ser candidato implica militar y defender una postura específica, lo cual compromete su credibilidad y lo convierten en propaganda y no en un portador de información veraz.

Al postularse, y competir electoralmente un periodista deja de ser un observador neutral y se convierte en un actor político, haciendo que su información se perciba como sesgada o propagandística, no como un servicio a la ciudadanía cuando su deber es informar imparcialmente a todos los ciudadanos, permitiéndoles tomar decisiones libres, no influenciarlos con su militancia o agenda personal, el electorado por más que ese comunicador social diga la verdad, pierde credibilidad.  

Es triste al colega que participo en las elecciones de las Delicias le adelantamos el riesgo por protegerlo y para nada tiene culpas. Es muy buen comunicador social empero sucedió lo que le adelantamos le iba pasar a la hora de sumar los votos, obtuvo 8 (ocho sufragios) a su favor) porque la gente se sintió defraudada   y hoy este buen periodista no frena su resentimiento, descarga su frustración política por las redes sociales y algún micrófono, por imponer una visión distinta al fracaso de su candidatura criticando propalando críticas interesadas a los elegidos y también al pueblo que no lo voto.

Debe aceptar el colega con su incursión en la política y su candidatura a comisionado Municipal de las Delicias ocurrió lo que este viejo colega con la mejor intención anticipo. El periodista que se reconvierte en político pierde su credibilidad de su rol imparcial. En resumen, la ética periodística exige una clara separación entre la información (neutral) y la militancia política (parcial), siendo la participación política en las elecciones, una actividad incompatible con el buen ejercicio del periodismo. Porque el periodista por más verdades que trasmite cuando milita en política pierde credibilidad.