21 abril, 2026 4:55 am
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Tony Villavicencio

En Las Delicias, departamento Pellegrini, un periodista militante y un ex comisionado ambos participaron de los comicios  y al  no lograr  el apoyo popular en las urnas, descargan por las redes sociales el despecho del fracaso electoral  hostigando con críticas a las autoridades electas y menoscabando al pueblo que los eligió.  

El ex comisionado denuncio supuestos hechos de corrupción que nunca llegaron a la justicia y el comunicador social alegando que no “escuchan” o no “entendieron  su mensaje de campaña, porque es una persona de conocimientos  superiores  para un pueblo de escasa instrucción.  

Entendemos que en el ejercicio del periodismo donde la verdad, la ética y la solidaridad debería ser nuestras banderas resulta profundamente preocupante cómo algunas figuras conocidas de los  medio de comunicación y la toxica política del pasado los que   fueron ampliamente rechazados por el voto del pueblo y por despecho, utilizan las redes sociales y otros medios de comunicación  para engañar  confundir y estafar la Fe Publica..

El ex comisionado en su fracasado intento de volver al poder cuentan que presenta síntomas similares al síndrome de Hubris  también conocido como la patología  de los emperadores líder y que por volver al poder por la  posición  desarrolla un ego desmesurado, por lo que no es extraño que sus ahora denuncias alimenten la idea de ensuciar en una causa judicial a quienes el pueblo eligió y así  con una intervención, recuperar el poder que esta vez le negaron los pobladores de las Delicias.

Algunas periodistas y hay que decirlo con todas sus letras, han confundido liderazgo con autoritarismo, el aplauso con la humillación y el profesionalismo con la soberbia. Creen que los títulos académicos, el número de seguidores o el cargo que ocupan les dan derecho a pisotear a los demás y humillar a un pueblo porque no lo votaron. Y lo hacen  olvidando lo esencial: el respeto no se mide en diplomas, títulos, ni en métricas digitales.

¿No hay que confundirse la soberbia del periodismo no obtiene a cambio? ¿Admiración? Lo dudo. Quienes se alimentan de la arrogancia para humillar al pueblo porque no lo votaron solo van ha  cosechan temor, rechazo y, más temprano que tarde, el olvido. Porque, como bien dice el refrán popular: “Lo que sube siempre Corre el riesgo de caer

En  esta profesión del periodismo, cuando se cae, se cae duro,  Nadie está exento de errores; todas estamos en constante aprendizaje. Pero ese proceso no puede ser excusa para justificar la falta de humanidad. La soberbia la  altanería no tiene cabida en un oficio que se debe al servicio y a la voz colectiva. Quien no sabe respetar, quien no defiende la verdad  sencillamente, no merece utilizar el periodismo y en democracia la única verdad en las urnas cuando se manifiesta la voluntad de los pueblos.

Es momento de alzar la voz sin miedo: el verdadero conocimiento  no se impone a gritos ni fabricando falsas denuncias  Los profesionales son humildes, suman, inspiran, construyen puentes. Los demás… solo hacen ruido. Si aspiramos a un periodismo más justo, libre y humano, empecemos por ser justos, libres y humanos aprendiendo a reconocer la derrota y ayudando al pueblo.

No es un favor: es una obligación ética. Porque en el periodismo hoy puedes tener el poder de la pluma y la palabra  y en la política también puedes ganar o perder una elección pero nunca dejes de ayudar al pueblo que no te voto.