9 septiembre, 2026 3:48 pm
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El precio del pan volverá a aumentar en Santiago del Estero durante septiembre y el incremento podría ubicarse entre un 12% y un 15%, de acuerdo con lo anticipado por Álvaro Maidana, secretario general del Sindicato de Panaderos de Santiago del Estero.

Maidana explicó que el incremento está relacionado con el aumento de los costos de producción y con el reciente acuerdo paritario alcanzado para los trabajadores panaderos. Según detalló, se establecieron subas del 2% en agosto, 2% en septiembre y 2% en octubre, además de asignaciones no remunerativas de $15.000 durante cada uno de esos tres meses.

A esto se suma el fuerte incremento de los servicios y otros costos fijos que deben afrontar las panaderías.

El dirigente señaló que para establecer el precio final del pan se deben contemplar distintos componentes, entre ellos la materia prima, la mano de obra y los costos de producción.

En ese sentido, puso especial énfasis en el aumento de los servicios, principalmente el gas y la electricidad.

Como ejemplo, explicó que algunas panaderías que anteriormente pagaban alrededor de $180.000 de gas ahora reciben facturas cercanas a los $800.000.

También mencionó el incremento del agua y el impacto del combustible, especialmente sobre las panaderías que realizan repartos.

“El precio del pan siempre ha sido político”, sostuvo Maidana al explicar que existen diferencias entre el valor del producto vendido directamente en el despacho y el que se comercializa mediante reparto.

El nuevo incremento, según anticipó, podría aplicarse en las próximas semanas, aunque algunas panaderías ya habían actualizado sus precios durante agosto.

Las especialidades también sufrirán modificaciones, aunque con un porcentaje menor: se estima un aumento de entre 8% y 10%.

Por ejemplo, una factura que actualmente puede venderse a unos $700, dependiendo de sus ingredientes, puede alcanzar los $1.000 cuando incorpora dulce de leche. El dirigente remarcó que materias primas como el dulce de leche, membrillo y crema también inciden directamente sobre el precio final.

El aumento de los precios se produce en un contexto de caída del consumo. Maidana estimó que las ventas de pan y especialidades registraron una disminución de entre 8% y 10%.

Una de las principales modificaciones en los hábitos de compra es que los consumidores dejaron de adquirir grandes cantidades y comenzaron a solicitar el producto de acuerdo con el dinero disponible.

“Deme mil pesos de pan” o “deme mil quinientos pesos” son pedidos que, según explicó, comenzaron a reemplazar a las compras por kilo.

La misma situación se observa en las especialidades, cuyo consumo también disminuyó.

El dirigente describió además un fenómeno que considera cada vez más visible: panaderías y trabajadores del sector comenzaron a vender sus productos directamente en la calle.

La aparición de puestos donde se ofrecen tortillas, pan, facturas y otros productos sería, según Maidana, una consecuencia de la necesidad económica y de la búsqueda de nuevas formas de comercialización ante la disminución de clientes en los mostradores.

Incluso señaló que algunos de quienes salen a vender en la vía pública son los mismos trabajadores o propietarios vinculados a panaderías.

Maidana también puso el foco en la existencia de panaderías clandestinas y establecimientos que comercializan productos sin cumplir con las mismas obligaciones que los comercios formalizados.

Según explicó, desde el sindicato realizan relevamientos para conocer la cantidad de establecimientos y trabajadores que desarrollan actividades en el sector.

El dirigente sostuvo que existe una diferencia importante entre quienes cumplen con sus obligaciones impositivas y laborales y quienes trabajan de manera informal.

En ese contexto, planteó la necesidad de que los organismos correspondientes incrementen los controles, no solamente desde el punto de vista laboral sino también en materia de seguridad e higiene y calidad de los alimentos.

Advirtió que algunos productos comercializados en la vía pública pueden no contar con el envoltorio correspondiente ni con la información exigida por el Código Alimentario Argentino.

Por ese motivo, anticipó que desde el sindicato buscan articular una presentación ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, la Secretaría de Trabajo de la Provincia y organismos municipales vinculados con Bromatología y Calidad de Vida, con el objetivo de solicitar controles.

Durante la entrevista, Maidana también se refirió a la elaboración de los productos y remarcó que el bromato de potasio no está permitido para la elaboración de alimentos.

El dirigente señaló que existen otros aditivos autorizados que pueden utilizarse para mejorar determinadas características del producto, pero insistió en la necesidad de respetar las normas establecidas por el Código Alimentario.

El reclamo apunta a garantizar que los consumidores reciban productos elaborados bajo condiciones adecuadas y que quienes producen y comercializan alimentos cumplan con las exigencias sanitarias.

“La gente necesita saber también qué es lo que consume”, remarcó Maidana al plantear la importancia de reforzar los controles.

Mientras las panaderías enfrentan aumentos en salarios, servicios, materias primas y distribución, los consumidores atraviesan una etapa de menor poder de compra. En ese escenario, el sector se prepara para un nuevo incremento que llevará el precio del pan a valores estimados de entre $3.500 y $3.900 por kilo, aunque el valor final dependerá de cada establecimiento y de la zona.

El aumento, sumado a la caída del consumo y al crecimiento de las ventas informales, vuelve a poner al sector panadero frente a un escenario complejo.