30 abril, 2026 10:49 am
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El circo es la forma de comunicación de este gobierno con la sociedad. Y convirtió al Congreso en un circo con un ministro interpelado pero que habló como si fuera el informe presidencial, pintó un país imaginario y no aclaró las causas por corrupción que tiene abiertas en la justicia.

El circo ha sido efectivo para Milei. Ganó elecciones blandiendo una motosierra, desafinando como rockero decadente, besándose con vedettes de ocasión, insultando a sus adversarios, mintiendo cifras incomprobables con discursos incoherentes y expresiones de odio. La mayoría votó esta expresión que ha sido el producto más abyecto de la política, con la suposición de que votaba en contra de eso mismo.

El error es evidente si se vota a lo peor de la casta creyendo que se está votando en contra de ella. Un error inducido por muchas circunstancias, pero que en general fue más efectivo en las personas menos politizadas y en las que tienen posiciones antiperonistas conservadoras. Y fue muy apoyado por las grandes corporaciones y lo que se denomina el poder económico.

Seguramente, las cifras que se manejan en los casos de corrupción que involucran al Presidente y a sus colaboradores son mucho menores si se las compara con los miles de millones con los que se favorecieron los sectores de ese poder económico.

La baja calidad institucional y democrática del circo que generó el gobierno para embarrar el informe de su vocero constituyó una expresión de la escasez cultural del poder económico que instaló a este gobierno. Representa la decadencia y resquebrajamiento en el bloque hegemónico de poder entre favorecidos y perdedores.

Hubo algunos movimientos llamativos entre el gabinete y el Presidente. En la foto previa, todo el mundo estaba amontonado, menos Patricia Bullrich, que había tomado distancia del que iba a ser interpelado. Milei le hizo un gesto con la mano para que se acerque y la senadora se agachó para apoyarse en el escritorio del Presidente, que era el único sentado.

Si la intención de Bullrich había sido no aparecer justo debajo de Adorni, finalmente y a instancias de Milei es la que aparece en la fotografía acodada en el escritorio junto a Milei como si fuera el principal respaldo del jefe de Gabinete.

Ese movimiento resulta sugestivo porque Milei no estaba enojado por la fortuna inexplicable de su funcionario sino que estaba desesperado por descubrir el responsable de las filtraciones de esa información. Y una de las señaladas fue la senadora de tradición multipartidaria, la que además se mostró poco entusiasmada en defender a Adorni de las acusaciones. Más bien se lavó las manos.

Mauricio Macri apadrinó a Bullrich en política y la instaló como candidata a la presidencia en las elecciones pasadas. Cuando asumió como ministra, Bullrich le dio la espalda, y fracturó al PRO. Pero ahora que las encuestas anunciaron el derrumbe del gobierno, Bullrich se preocupó especialmente en la cena de la Fundación Libertad, de acercarse a la mesa de Macri para abrazarlo. A su vez, el gesto de Milei de ubicarla como una figura principal en la foto de apoyo a Adorni, parece decir:”si nos hundimos, nos hundimos todos”.

Las denuncias contra Adorni por corrupción fueron el detonante del malestar que se había acumulado por la crisis económica. La imagen presidencial cayó en picada en dos meses pero en vez de darle salida, decidieron respaldarlo. Más allá de sus funciones, Adorni parece una pieza importante del gobierno que no saldrá indemne por esta defensa.

Fue al revés de lo que hizo con Diego Spagnuolo, que era abogado y amigo personal de Milei y quedó pegado por las denuncias de corrupción que involucraron a la secretaria de la Presidencia, Karina Milei. Falta información para entender los diferentes motivos para expulsar a Spagnuolo pero defender a Adorni.

En esa decisión de pagar los costos que haya que pagar por Adorni, Milei agredió a los gritos a los legisladores de la oposición y arengó a su jefe de Gabinete y le hizo gestos de apoyo. El titular del Poder Ejecutivo y todos sus colaboradores no pueden hacerse presentes para presionar y amedrentar a los legisladores de la oposición. Es una ruptura de la división de poderes. Al retirarse, como cuando ingresó, les gritó “¡chorros!” y “corruptos”, a los periodistas que trataron de hacerle preguntas.

El deterioro de la imagen de Adorni es irreversible. Por eso, la presencia masiva del gobierno para defenderlo, que quiso ser una demostración de fuerza, fue percibida por la sociedad simplemente como una defensa de la corrupción.

Fuente: Página 12