15 septiembre, 2026 2:39 am
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La diputada Virginia Gallardo intentó dar una masterclass económica para justificar que la cebolla pasó de 17 mil a 28 mil pesos en una semana. Con un tono profesoral insólito, argumentó que “no es inflación, es la cosecha” debido a problemas de oferta y clima. Para la legisladora libertaria, la devaluación no existe: si el bolsillo de los comerciantes sangra, la culpa la tiene el mal tiempo o un vegetal caprichoso.

En su afán por maquillar la miseria, Gallardo chicaneó con “cómo mide el Indec” su promedio de la canasta básica, minimizando el pico estacional. Un cinismo ilustrado desopilante: según su lógica de Excel y despacho estatal, los laburantes no deberían preocuparse por los costos reales, sino alegrarse porque la planilla oficial del Gobierno festeja una falsa estabilidad macroeconómica.

Con semejante despliegue de tecnicismos para tapar el hambre, la funcionaria mediática logró lo impensable y “se enterró sola” en televisión abierta. Intentar desmentir la realidad del mostrador con el libreto oficialista solo desnudó la profunda vulgaridad de pensamiento de una dirigencia que vive del dinero ajeno. Mientras el pueblo sufre, Gallardo prefiere “farmear aura” dando conferencias climáticas sobre la verdulería.