La premisa de que el periodista no milita constituye uno de los pilares de la independencia profesional y de la ética periodística. Su misión no es actuar como activista de un candidato o de un espacio político, sino informar con rigor, verificar los hechos y brindar a la sociedad las herramientas necesarias para que cada ciudadano forme su propia opinión.
El periodismo ético se sustenta en principios fundamentales. Entre ellos, la separación entre información y opinión, para que las noticias sean presentadas con imparcialidad y sin sesgos; la verificación rigurosa de los datos, contrastando toda información, denuncia o acusación con múltiples fuentes confiables; y la independencia respecto de los actores políticos, manteniendo una distancia que garantice una cobertura libre de presiones partidarias y de intereses electorales.
Estos principios son promovidos por entidades profesionales como el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), que sostiene que la credibilidad del periodismo depende de su integridad, su responsabilidad y su compromiso con la verdad.
En tiempos de campaña electoral, el rol del periodista no consiste en militar por un candidato, sino en desenmascarar la desinformación, exponer las noticias falsas y evitar que las campañas sucias manipulen a la opinión pública mediante rumores, documentos adulterados o acusaciones sin sustento.
En Monte Quemado, como ocurre en muchos lugares, circula en redes sociales información difundida desde el anonimato que compromete el derecho de la sociedad a recibir información veraz. En numerosos casos, la subjetividad, las interpretaciones interesadas e incluso documentación presuntamente falsa se presentan como si fueran hechos comprobados, confundiendo deliberadamente a la ciudadanía.
Es importante comprender la diferencia entre información objetiva e información subjetiva. La información subjetiva está condicionada por las emociones, opiniones o intereses de quien la comunica y, muchas veces, responde a suposiciones o valoraciones personales. En cambio, la información objetiva se limita a narrar los hechos tal como ocurrieron, respaldados por pruebas, documentos y fuentes verificables, sin que el relato esté contaminado por la mirada personal del autor.
En definitiva, el periodismo cumple su función social cuando informa con responsabilidad, verifica antes de publicar y mantiene su independencia. Solo así contribuye a fortalecer la democracia y a garantizar el derecho de la ciudadanía a conocer la verdad.
