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No se puede ejercer desde el periodismo la política militante, porque no es ético hacer campaña por un cargo electivo usando las herramientas del noble y servicial ejercicio del periodismo una profesión que impone informar con la verdad a todos.
Las máximas o principios fundamentales del periodismo son: veracidad, objetividad, imparcialidad, respeto a la privacidad, transparencia, responsabilidad, y la búsqueda constante de la verdad. Estos principios guían la práctica del periodismo y son esenciales para construir una sociedad bien informada y crítica.
¿Puede ser objetivo un periodista que crítica a quienes son sus adversarios políticos?
El comunicador social que desde su profesión incursiona en la política, jamás vuelve al periodismo, tenemos ejemplos a nivel local y nacional, por recordar a “Mingo” Schavoni, un muy buen comunicador social que trabajó para el diario El Liberal y Canal 7, fue candidato a diputado provincial de la intervención Federal de Schiaretti, fracasó y dejó de ser creíble.
Ejercer la política desde el periodismo como salvavidas o una estación de paso, los ciudadanos advierten que ese comunicador utiliza su profesión como plataforma privilegiada para hacer un activismo disimulado contra sus adversarios políticos. El periodismo ético supone una actitud al servicio de la verdad y no de una candidatura y menos incursionar en la política en la búsqueda de un acomodamiento económico.
En efecto, los códigos y los manuales de estilo dan la clave de esa actitud al encarecer la independencia respecto de cualquier interés político, gubernamental o empresarial. El periodista debe ofrecer, una clara intencionalidad de servicio a toda la sociedad y menos caer en la crítica de sus adversarios por fortalecer su candidatura.
Las consignas éticas en este sentido combinan la independencia y la responsabilidad social, en una actitud de bajeza que, teóricamente al menos, tiene una gran semejanza. La vocación del político es la de un servidor de lo público, que hace de su vida una misión de trabajo en beneficio de la sociedad. Sólo que la herramienta y el objetivo del político es el poder, mientras que para el periodista es un servicio de informar la verdad.
El periodismo juega un papel crucial en la formación de la opinión pública, proporcionando información y fomentando la discusión sobre temas de interés general. Las críticas a lo público, tanto las que emanan de los medios como las que son objeto de crítica por parte de los medios, son fundamentales para el funcionamiento de una sociedad democrática, ya que permiten la transparencia y el escrutinio de las acciones de los poderes públicos.
El periodista que milita por un cargo en la política nunca más regresa a su profesión porque su militancia en la político destruye su credibilidad. Los receptores de su información, conocedores del ejercicio de esa mezcla de periodismo y ambición política con fines de llegar al cargo lo desnudan que informa para asimismo, para el partido político que lo postula y que su labor informativa, no está al servicio de toda la sociedad.
El periodista no debe actuar simultáneamente en el ejercicio activo de su profesión con otros cargos. Los periodistas deben estar libres de obligaciones hacia cualquier interés que no sea el derecho del pueblo a saber la verdad.
El periodismo juega un papel crucial en la formación de la opinión pública, proporcionando información y fomentando la discusión sobre temas de interés general. Las críticas a lo público, tanto las que emanan de los medios como las que son objeto de crítica por parte de los medios, son fundamentales para el funcionamiento de una sociedad democrática, ya que permiten la transparencia y el escrutinio de las acciones de los poderes públicos.
