29 abril, 2026 7:05 am
milei diputados
Tony Villavicencio

Con todo el respecto denuncio que lo que está viviendo el pueblo argentino no es una democracia real, no es un sistema que represente a la mayoría trabajadora, a las familias que día a día se levantan temprano para trabajar y apenas pueden pagar sus cuentas, lo que estamos viviendo es una oligarquía, un gobierno que incumple y se burla de la Constitución de la Nación que usa la economía para beneficiar a los ricos y déjenme decirlo con absoluta claridad, eso es inaceptable en nombre de la Libertad el gobierno nos empobrece.

 Miren en el país proveedor de los alimento al mundo, el ruido a tripas cada día más popular. Tenemos  un puñado de familias que poseen más riqueza que el total del 85% de los hogares Argentinos. Sí, están leyendo bien, lo repito. No se trata de un caso aislado, el 15% más rico de este país posee más riqueza justa que el total del 85% de la población restante. Esto no es democracia, esto no es justicia, esto es una obscenidad moral y política.

Ahora bien, ¿qué significa esta concentración de riqueza en pocas manos? Significa salarios congelados para millones de trabajadores; significa que las familias apenas sobreviven con sueldos de hambre, Significa que en el país con la mayor producción alimentaria del mundo, hay padres y madres que deben elegir entre pagar la renta o llevar comida a la mesa y como su fuera una burla en nombre de la libertad en el congreso  aprobaron la reforma labor le devolvieron el título de AMO al patrón y de ESCLAVO al trabajador.

El diseño económico muestra que las corporaciones multinacionales declaran ganancias récord, millones de Argentinos,  se endeudan para pagar medicamentos, estudios o vivienda. Yo pregunto, ¿qué clase de sistema es este? Dónde los ejecutivos de Wall Street se embolsan millones de dólares en bonos, mientras que los veteranos de Malvinas que sirvieron a nuestra nación duermen en las calles. ¿Qué clase de país permite que las grandes farmacéuticas fijen precios abusivos mientras millones de personas no pueden costear el tratamiento que necesitan para vivir?

Hermanos Argentinos este no es un sistema fallido, este es un sistema diseñado deliberadamente para beneficiar a los de arriba y aplastar a los de abajo. Es un sistema en el que los multimillonarios financian campañas políticas, influyen en leyes, coimean congresistas, y luego, con una sonrisa cínica, nos dicen que vivimos en una democracia. MENTIRA

Pues no, no vivimos en una democracia, vivimos en un país donde el dinero ha corrompido la política ha convertido hasta los cimientos del  Congreso de la Nación rm um Mercado Persa y desde este diario Digital El Municipal Web, ‘Basta de un sistema que coloca las ganancias por encima de la gente. Basta de un modelo donde el gobierno del presidente Milei   nos dice que no hay dinero para escuelas, salud pública,para los discapacitados, para aumentarle los sueldos de hambre a los jubilados o reparar la  infraestructura  vial, del país.

Lo que necesitamos es un cambio sistémico, no reformas cosméticas. No basta con ajustar un par de reglas, tenemos que transformar este país desde la raíz. Devolver el poder adonde siempre debió estar: en manos del pueblo trabajador.  ¿Qué significa eso en la práctica? Significa que debemos garantizar salud como un derecho humano, no como un privilegio. Significa que cada hombre, cada mujer y cada niño en este país tengan acceso a atención médica universal.

 Si en otros gobiernos pasados lo hicieron, claro que el presidente Milei también puede hacerlo  Significa que debemos subir el salario mínimo a un nivel digno. Nadie que trabaje 40 horas a la semana debería vivir en la pobreza. Son millones de trabajadores no puedan pagar ni la renta ni la comida después de una semana completa de trabajo. Significa también que debemos enfrentar a las grandes corporaciones que han monopolizado todos los sectores: la agricultura, la energía, la banca, las telecomunicaciones. Estas corporaciones destruyen la competencia, ahogan a los pequeños negocios y concentran la riqueza en unos pocos bolsillos.

La Libertad que declama Milei, es parte del engaño propia de los Fulleros, la Libertad con hambre no es Libertad y en Argentina es necesario, aplicar leyes antimonopolio con todo el peso. Porque ningún país puede llamarse libre si está controlado por un puñado de gigantes económicos.

 Y significa que debemos proteger la seguridad social, no recortarla. Tenemos que garantizar jubilaciones dignas para los adultos mayores que trabajaron toda su vida, y podemos hacerlo fácilmente: eliminemos el techo de aportes a la seguridad social y hagamos que los multimillonarios paguen lo que les corresponde. El cambio no vendrá de arriba, no lo traerán los cabilderos ni los dueños de Wall Street. El cambio vendrá de abajo, de millones de personas organizadas, de trabajadores en huelga, de estudiantes que exigen educación accesible, de familias que dicen ‘ya basta de ser olvidadas’.

La historia de este país nos enseña una lección fundamental: nunca se nos ha regalado la justicia, siempre la hemos tenido que conquistar. Los trabajadores que lucharon por las ocho horas laborales fueron reprimidos, encarcelados y asesinados. Pero su sacrificio cambió el curso de la historia. Las mujeres que lucharon por el derecho al voto fueron perseguidas, ridiculizadas, pero ganaron.. Hoy nos toca a nosotros continuar esa lucha. Nuestra generación tiene la obligación de romper el dominio de la oligarquía y construir un país donde la dignidad humana esté por encima del dinero.

Quiero que piensen en esto: la verdadera libertad no significa sólo tener derecho a votar cada dos o cuatro años. La verdadera libertad significa tener una vida digna: acceso a salud, educación, vivienda, un salario justo. La verdadera libertad significa que las decisiones fundamentales de nuestra sociedad no se tomen en los despachos de Wall Street, ni en los clubes de millonarios, sino en nuestras comunidades, en nuestras calles, en el Congreso elegido por el pueblo y para el pueblo.

Argentinos los dejamos avanzar  esta lucha no será fácil. Los poderosos no entregan su riqueza y su influencia sin resistirse. Pero les prometo que, si nos unimos, si organizamos un movimiento de millones, si gritamos con una sola voz, entonces sí podremos derrotar a la oligarquía.  Si podremos construir un país donde el poder esté en manos del pueblo trabajador, y les digo con esperanza y con convicción: ese día llegará, porque la historia siempre ha estado del lado de los que luchan por una Argentina donde reine la igualdad de obligaciones y derechos por la Paz y la Justicia.