11 agosto, 2026 9:03 am
cisneros voto
Tony Villavicencio

En tres municipios del norte grande de Santiago del Estero, los vecinos volvieron a depositar su confianza en sus intendentes y decidieron acompañarlos por un nuevo período de gobierno. María Ferreira, en Pampa de los Guanacos; Felipe Cisneros, en Monte Quemado; y Beto Casasola, en Nueva Esperanza, lograron la reelección y renovaron así el compromiso de continuar al frente de sus respectivas comunidades.

Los resultados electorales pueden interpretarse como un reconocimiento a gestiones que tuvieron entre sus principales ejes la administración de los recursos públicos, la prestación de servicios, la ejecución de obras y la atención de las necesidades cotidianas de los vecinos.

En Monte Quemado, el ingeniero Felipe Cisneros obtuvo la reelección luego de una primera gestión en la que puso especial énfasis en la infraestructura urbana, la educación, la capacitación laboral y la modernización de la administración municipal.

Entre las políticas impulsadas se destacan programas vinculados con la alfabetización, la inclusión tecnológica y la capacitación laboral, orientados a ampliar las oportunidades de formación y mejorar las posibilidades de inserción laboral de los vecinos.

Uno de los aspectos centrales de su gestión fue también la planificación urbana. Monte Quemado presentaba históricamente importantes dificultades vinculadas con su crecimiento y con la infraestructura necesaria para acompañar su expansión. En ese marco, el municipio trabajó junto a profesionales y articuló con el Gobierno provincial distintas acciones destinadas a ordenar y proyectar el crecimiento de la ciudad.

La obra pública ocupó un lugar destacado durante estos primeros cuatro años. Más de 50 cuadras asfaltadas, obras de desagües para mejorar el escurrimiento de las aguas de lluvia, nuevos espacios verdes y plazas, y la modernización del sistema de iluminación son parte de las transformaciones concretadas.

A ello se suma la habilitación del Frigorífico Municipal, una obra estratégica para la economía local, que genera nuevas oportunidades laborales, fortalece la actividad productiva y permite mejorar los controles sanitarios sobre los alimentos que llegan a la mesa de los vecinos.

Con estos resultados, el electorado de Monte Quemado volvió a elegir a Felipe Cisneros, otorgándole un nuevo mandato para profundizar un modelo de gestión basado en la planificación, la obra pública y la búsqueda de soluciones concretas para la ciudad.

En Pampa de los Guanacos, la intendenta María Ferreyra también fue reelegida por la voluntad mayoritaria de los vecinos, renovando su mandato al frente de la segunda ciudad del departamento Copo.

Durante estos cuatro años, la gestión municipal estuvo marcada por la continuidad de los servicios esenciales, el mantenimiento de los espacios públicos, los operativos de higiene urbana y distintas acciones destinadas a mejorar las condiciones de salubridad de la población.

La administración de los recursos municipales y la ejecución de obras fueron otros de los ejes de la gestión, que tuvo uno de sus principales hitos en la reciente inauguración de la Planta Potabilizadora de Pampa de los Guanacos.

La obra, largamente esperada por la comunidad, permite transformar el agua proveniente del Canal de Dios en agua potable, brindando un servicio esencial para la población y representando un avance significativo en materia de infraestructura sanitaria.

La planta potabilizadora constituye, además, una obra estratégica para el crecimiento de la ciudad y para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

La reelección de María Ferreira expresa así el respaldo de una parte mayoritaria del electorado a una gestión que puso en agenda la prestación de servicios, la obra pública, la planificación y la administración de los recursos municipales.

En Nueva Esperanza, cabecera del departamento Pellegrini, el intendente Beto Cazazola también logró renovar su mandato y continuará al frente del municipio.

El resultado electoral representa un nuevo respaldo a una gestión que tiene como desafío continuar con las obras, fortalecer los servicios municipales y avanzar en proyectos destinados al crecimiento y desarrollo de la ciudad.

Nueva Esperanza atraviesa un proceso de crecimiento vinculado, en buena medida, con el potencial productivo de la región. La actividad agropecuaria, la producción de granos, la ganadería y el arraigo de las familias rurales constituyen pilares importantes para el desarrollo económico y social del departamento Pellegrini.

Casasola plantea hacia adelante la continuidad de una gestión basada en el trabajo y el compromiso con la comunidad, con una mirada puesta en transformar las necesidades de los vecinos en acciones concretas.

“Nueva Esperanza es mucho más que un nombre: es la historia de cada familia, de cada trabajador, de cada niño que sueña y de cada vecino que apuesta todos los días por un futuro mejor”, expresó el jefe comunal.

Y agregó: “Con trabajo, gestión y compromiso, por otros cuatro años seguiremos construyendo juntos la ciudad que queremos y nos merecemos”.

Monte Quemado, Pampa de los Guanacos y Nueva Esperanza tienen realidades diferentes, pero comparten un dato político que no resulta menor: sus comunidades decidieron renovar la confianza en sus intendentes.

Ahora comienza una nueva etapa. El desafío para Felipe Cisneros, María Ferreira y Beto Casasola será transformar ese respaldo electoral en nuevos resultados de gestión, profundizando las obras, mejorando los servicios y acompañando el crecimiento de tres ciudades que cumplen un papel estratégico en el norte santiagueño.