3 junio, 2026 12:09 am
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Tony Villavicencio

La definición de Fullero viene, según la Real Academia Española (RAE), al que hace fullerías en el juego. “Cautela, astucia, engaño, hábil para mentir engañar, estafar y hacer trampa”.

Ayer, el presidente argentino, Javier Milei, con su reconocida personalidad de un fullero de la política, desde Italia descalificó la sesión realizada en el Senado de la Nación, donde con los votos de los dos tercios y unos cuantos más ayer el cuerpo decidió expulsar al senador Edgardo Kueider, quien se encuentra detenido en Paraguay por presuntos delitos relacionados con el contrabando de divisas.

Hoy sorprende cuando el presidente de los argentinos, desde Italia, sostuvo que la sesión que se llevó a cabo en la Cámara Alta fue “inválida”, y agregó que, en su opinión, debería repetirse. Usando su viaje como causa principal para invalidad la sección del Senado donde se expulsó al senador Kueider quien fue sorprendido delito infraganti (con las manos en la masa), ingresando contrabando al Paraguay, la bonita suma 211.000 dólares.

Para Milei, la vicepresidencia Victoria Villarruel que presidió en la sesión, no sólo fue inapropiada, sino que también “violentó la división de poderes”. Según explicó el presidente, la vicepresidenta asumió un rol dentro del Poder Legislativo, mientras que al mismo tiempo mantenía su cargo en el Poder Ejecutivo, lo que –según él– vulnera el principio básico de separación entre ambos poderes. “Si la vicepresidenta preside una sesión del Congreso, está trabajando en el Poder Legislativo y ocupando dos cargos a la vez, lo que es un claro conflicto de intereses”, subrayó en declaraciones radiales.

La sesión en cuestión, que resultó en la expulsión de Kueider por su implicación en un escándalo de dinero no declarado, también fue motivo de críticas por la forma en que se desarrolló. Según Milei, la notificación de la sesión fue recibida con antelación por Villarruel, pero su presencia en la presidencia de la misma fue, para el mandatario, completamente inapropiada.

“La doctora Villarroel fue notificada 48 horas antes de la sesión dijo y que la Escribanía General de la Nación interactuó con su secretaria y confirmaron que la vicepresidenta estaba al tanto de lo que sucedería”, indicó Milei. Sin embargo, para él, el proceso carece de legitimidad debido a la intervención de Villarruel en una sesión clave para la política argentina.

El presidente, que se encuentra en una nueva visita oficial en Italia, además calificó la sesión como “inválida”, y dejó en claro que, en su opinión, debe repetirse. “La sesión es inválida y deberá hacerse nuevamente”, afirmó. De acuerdo con sus declaraciones, la sesión en el Senado puso en riesgo la integridad del Congreso y por ende, debe revisarse de manera exhaustiva.

Sin dudas, las maniobras de Milei para impugnar la expulsión de Kueider, despierta sospechas y advierte desde donde tiene que comenzar a investigar la justicia el origen del dinero secuestrado al Senador.

Para blanquearse, el presidente fiel a su estilo de fullero de la política, pergeña desde un principio estrategias para dejarlo libre de sanciones al senador peronista que se convirtió en el mejor aliado del oficialismo ¿A cambio de qué? Todos se preguntan. Es lo que investiga la Justicia argentina.

En medio de las acusaciones de Javier Milei sobre la ilegalidad de la sesión, la vicepresidenta Victoria Villarruel salió al cruce a través de sus redes sociales. En respuesta a un usuario que le consultó sobre la situación, Villarruel fue tajante: “Hasta que no me traspasan el poder, soy vicepresidente y eso se hace informándome el escribano de presidencia. Firme el acta dando el conforme a las 19”.

Con estas palabras, la vicepresidenta defendió su accionar, argumentando que su rol en la presidencia de la sesión del Senado fue completamente legítimo mientras no se le haya formalmente traspasado el Poder Ejecutivo.

Se sospecha que detrás de la jugada institucional propia de un gobierno de fulleros de la política, con un presidente y la vicepresidente enfrentados ambos saben que si le largan la mano al ahora expulsado senador de la Nación, Edgardo Kueider, se va sentir con derecho a soltar la lengua y como dicen los copeños “entonces en la Rosada va pender el cúnico”.