18 marzo, 2026 2:58 am
accidente choque muerto
Tony Villavicencio

El crecimiento vehicular y la circulación sin control, de moto vehículos, por las calles de la ciudades y caminos rurales del norte grande de Santiago del Estero imponen de las autoridades municipales, policiales y de educación, adopten urgentes medidas de prevención.

La estadística de la pérdida de vidas en accidentes de tránsito está demandando intensificar la educación vial desde las escuelas y las municipalidades a partir de las irreparables muertes a consecuencia de accidentes de tránsito ocurridos en los últimos meses en la provincia y que fueran protagonizados en su mayoría de casos por conductores de motovehículos.

Es necesario –invitan a los habitantes de las ciudades y también de zonas rurales– reflexionar sobre la inseguridad que representa circular en esos ágiles, veloces y económicos rodados a los que cuando se los conduce por las calles y caminos con impericia, imprudencia o negligencia, se lo transforma en arma mortal.

La crisis financiera nacional y el desmedido aumento del precio de los combustibles, es principal causa de que la gente se incline por ese medio de movilidad motorizado de bajo consumo y en ese sentido Quimilí, Campo Gallo, Monte Quemado, Nueva Esperanza, Pampa de los Guanacos, Sacháyoj y otras localidades del norte grande santiagueño no escapan a la realidad nacional y provincial, donde la adquisición del motovehículo es ya de utilización masiva.

Estos rodados menores, en sus diferentes, marcas, modelos y cilindradas, con creces han sustituido a las bicicletas, y también a los automóviles, habiéndose transformado en un medio de trasporte, motorizado, económico ágil y veloz, condiciones que cuando se las utiliza con prudencia además de consumo económico son beneficiosas, especialmente para aquellas personas que, por diversas causas, trabajo y/u otras actividades recorren largas distancias, o registran intensa movilidad dentro de una misma ciudad.

Las motos, por las calles de la ciudad y caminos rurales de la zona, van y vienen. Junto a los caminos rurales de tierra es tan intensa la circulación que paralelo marcaron las motos por sendas donde las estadísticas dan cuenta del encontronazo trágico.

Lo concreto es que la circulación de estos rodados representa una preocupación cuando se observa que en muchos casos los conductores transitan sin respetar normas de tránsito, en su mayoría no usan cascos protectores y la inseguridad se repotencia cuando los que conducen se tratan de adolescentes y hasta en oportunidades, niños.

También es normal ver por las calles y avenidas del centro de las ciudades circular en una moto que es para dos personas, carguen a la familia de hasta tres o más miembros, hasta con un bebecito en brazos y en muchos otros casos conducir a adolescentes y jóvenes, que descargan toda la inexperiencia, imprudencia y negligencia en el puño del acelerador de las motos, a las que inclusive en picadas nocturnas convierten en verdaderos bólidos que asustan y despiertan, por lo que es necesario también despierten a las autoridades y los alerten de que algo hay que hacer, para evitar accidentes con las irreparables pérdidas de vidas humanas.

Es de destacar que los accidentes de tránsito que antes se leía en los diarios o miraba por televisión, hoy ocurren y también se los lamenta en parajes del interior profundo de los departamentos Mariano Moreno, Copo, Alberdi y Pellegrini.

De nosotros, de nuestra educación depende evitar que estos sucesos se repitan, que cuando suceden nos llega a todos cuando es ya tarde sobre el dolor reflexionamos que hay que manejar con prudencia, perder un segundo de reloj y no la vida en un segundo y que la educación vial en las ciudades salva vidas.